La banca sostenible se está apoderando del sector bancario y financiero. Pero, ¿qué es exactamente y qué significa para los bancos?
La banca sostenible se está apoderando del sector bancario y financiero. Pero, ¿qué es exactamente y qué significa para los bancos?
Los clientes bancarios buscan más que nunca una banca sostenible. La banca convencional y las prácticas de inversión tradicionales priorizan, por encima de todo, el beneficio. Sin embargo, mientras los incendios forestales ahogan el aire y se baten récords históricos de calor, los bancos y sus clientes reconocen que tienen un importante papel que desempeñar. En el proceso, muchos se están dando cuenta de que el beneficio no lo es todo.
Definir la banca sostenible
La banca sostenible es una estrategia que hace referencia a las prácticas bancarias y de inversión que persiguen el beneficio no a expensas de la sostenibilidad medioambiental, la responsabilidad social o un gobierno corporativo digno de confianza. Estos tres factores se conocen como ESG.
Un marco ESG orienta las decisiones de inversión y negocio que tienen en cuenta el impacto medioambiental, las cuestiones sociales y el gobierno corporativo como factores intrínsecamente ligados al éxito y los resultados de una empresa.
Para el mundo bancario, esto podría incluir iniciativas que van desde programas de préstamos responsables e inclusivos hasta productos centrados en el cliente que permitan e inspiren la acción por el clima promoviendo la transparencia y el consumo consciente.
"La transparencia que aporta la banca sostenible capacita a los clientes para cambiar el mundo que les rodea".
Esta nueva forma de banca ha cambiado en los últimos años. Las antiguas nociones de banca sostenible evocaban sentimientos de compensación y caridad: hacer lo correcto solía significar hacer lo menos rentable. Esto ya no es cierto.
¿Por qué es importante la banca sostenible?
La banca de siempre no puede ser la banca del futuro. La maquinaria bancaria y financiera mundial corre el riesgo de sufrir una crisis climática. Se calcula que un cambio climático no acelerado de más de 3 grados centígrados podría costarnos la friolera de 178 billones de dólares en 2070. A escala mundial, la factura del cambio climático supera en unos 70 billones de dólares el PIB mundial de 2022. Esto ni siquiera tiene en cuenta el coste humano de vivir en un mundo así.
Al limitar una estrategia de inversión únicamente a los beneficios, los bancos se dirigen ciegamente no sólo hacia el desastre medioambiental, sino también hacia la ruina económica. Sin embargo, cambiar de rumbo mediante la acción abrirá unas oportunidades de mercado estimadas en 43 billones de dólares para 2070. En pocas palabras, la banca sostenible tiene sentido desde el punto de vista financiero.
"La banca sostenible no es solo una filosofía:
se trata de actuar".
Y el mundo está de acuerdo. En 2015, el mundo reconoció la urgente necesidad de actuar. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que marcan el camino hacia la prosperidad, la sostenibilidad y la equidad, pretenden satisfacer las necesidades de las personas de hoy sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. La banca sostenible es parte integrante de la consecución de estos objetivos.
De los 7 billones de dólares anuales que se necesitan para alcanzar estos objetivos, más del 85% debe proceder del sector privado. Sin inversiones sostenibles de las instituciones financieras privadas, hay pocas esperanzas de alcanzar los ODS.
Apostar por un futuro mejor
Los argumentos comerciales a favor de la banca sostenible son sólidos. A medida que el cambio climático y la justicia social ganan popularidad en todo el mundo, los clientes empiezan a buscar bancos que ofrezcan servicios que generen algo más que un impacto financiero. El 49% de los clientes están dispuestos a dejar sus bancos por proveedores más sostenibles, según una encuesta reciente.
Los bancos pueden evitar la pérdida de clientes y atraer a nuevos mediante ofertas bancarias sostenibles que sean auténticas en su intención, sólidas en su impacto y transparentes en su metodología.
La transparencia que aporta la banca sostenible capacita a los clientes para cambiar el mundo que les rodea. Se espera que el deseo de tomar decisiones significativas y sostenibles aumente en el futuro. Los bancos que trabajen de forma proactiva para captar la demanda de los clientes serán los que más se beneficien de su compromiso con la acción por el clima.
La banca sostenible no es sólo una filosofía: es una cuestión de acción. Los bancos pueden actuar de varias maneras. Por ejemplo, las entidades financieras pueden ofrecer a sus clientes cálculos transparentes del carbono que gastan y ayudarles a elegir alternativas. Cuanta más información facilite un banco a sus clientes, más sólidos serán los servicios que ofrezca.
El proyecto de conseguir un mundo más limpio y justo está en marcha. Pero el camino es largo y los obstáculos numerosos. La banca sostenible es una pieza vital en este vasto mosaico para garantizar que las generaciones futuras puedan disfrutar de salud, igualdad y prosperidad.




